El estilo vintage sigue siendo una de las opciones favoritas de las parejas que buscan una celebración romántica y con personalidad, y lo que hace años era una tendencia pasajera se ha convertido en un clásico que se reinventa cada temporada, y está presente en las invitaciones, en los looks de los novios y, sobre todo, en la decoración.
¿Qué es el estilo vintage?
La decoración vintage combina objetos con historia, colores suaves y algún toque de modernidad para que el conjunto no resulte recargado.
La idea es trasladar a los invitados a otra época sin renunciar a la comodidad de hoy y funciona porque cada pieza cuenta algo: el mueble de la abuela, un libro heredado o una vajilla antigua dan a la celebración un carácter que una decoración estándar no consigue y además, no hace falta comprar todo nuevo, ya que muchas parejas parten de objetos que ya tienen en casa o en la familia y los completan con alquiler de mobiliario.
Paleta de color
Los tonos pastel (lilas, rosas, blancos y cremas) son los más reconocibles del estilo y crean una atmósfera suave y romántica.
En los últimos años también han ganado terreno los tonos cálidos y tierra: beige, arena, tostado, terracota y verdes suaves, con algún acento en burdeos o naranja.
Lo más recomendable es que la base sea sobria y que los colores intensos queden como secundarios, para que el ambiente no se sature.
Si el banquete es al aire libre, conviene elegir una gama que dialogue con la luz natural y con la vegetación del entorno.
Muebles y objetos antiguos
Son el alma de una boda vintage y pueden vestir el altar de una ceremonia civil, el photocall, el libro de firmas o el seating plan, y son los que más marcan la diferencia en las fotos.

Cómodas y aparadores
Encajan a la perfección en este estilo y son muy prácticos.
Pueden albergar la mesa de bebidas o la de dulces, con una mantelería de hilo, y en sus cajones se guarda todo lo necesario para el servicio, desde abridores hasta servilletas.
Maletas y libros antiguos
Las maletas son el elemento estrella de una boda vintage y sirven para guardar los detalles de los invitados, para colocar el seating plan o para crear bodegones junto a jaulas, jarrones y despertadores de cuerda.
Los libros viejos, apilados o atados con cordel o cinta de encaje, funcionan muy bien como base de los centros de mesa, acompañados de tarros de cristal y velas.
Máquinas de escribir, relojes y radios
Una máquina de escribir en la mesa de firmas invita a los invitados a dejar unas palabras de recuerdo, o los relojes y las radios de época aportan sabor retro al altar, al photocall o a cualquier rincón, y si son piezas de la familia, el toque es mucho más personal.
Puertas de madera y marcos envejecidos
Las puertas procedentes de reformas sirven para dar forma al altar, delimitar el espacio de bienvenida o separar ambientes.
Los marcos de madera envejecida se pueden usar como meseros, colgarlos de las ramas de los árboles o decorar con ellos el photocall.
Si la celebración es al aire libre, un buen espacio para eventos con jardín permite sacarle mucho más partido a estas piezas, y a otras más grandes como sofás Chester, alfombras con historia o bañeras de cuatro patas llenas de flores.

Mesas del banquete
La decoración de las mesas no depende solo de lo que haya sobre ellas, sino también del tipo de elementos que se empleen para conseguir un aura especial.
Una mesa de madera antigua o una mantelería de hilo ya marcan el tono antes de colocar el primer detalle.
Flores y centros de mesa
Las flores juegan el papel más importante, casi siempre en tonos pastel, aunque el contraste con colores vivos también es una opción muy buena y pueden aparecer como centros clásicos o dentro de botellas, tarros, jarras y juegos de té.
Si el banquete tiene lugar en un jardín, las plantas y la vegetación ayudan a lograr un efecto tradicional y chic a la vez.
Vajilla y floreros antiguos
Una vajilla antigua de cristal, lisa o con detalles grabados, convierte el banquete en un viaje en el tiempo, pero con todas las comodidades de hoy.
Los floreros de plata, cobre o cristal tallado potencian la decoración floral y quedan especialmente bien en bodas de tarde o de noche.
Botellas y vegetación al aire libre
Las bodas al aire libre y entre vegetación encajan de maravilla con el estilo vintage.
Una de nuestras ideas favoritas es un árbol decorado con botellas de cristal y flores silvestres, que funciona como punto de atención y como rincón fotográfico.
Las botellas recicladas también quedan muy bien como centros de mesa, y los sifones antiguos aportan un detalle decorativo original y poco habitual.

Iluminación y detalles
Los detalles refuerzan la temática y sorprenden a los invitados por su originalidad.
En una boda vintage, la suma de pequeños elementos es lo que crea la atmósfera.
Velas, candelabros y lámparas
La iluminación cálida crea un ambiente acogedor y retro, pero combinar velas, candelabros y lámparas antiguas en cada rincón, con distintas alturas e intensidades, da un aire ecléctico muy en línea con el estilo.

Pizarras y papelería
Algunas parejas colocan pizarras con letras de colores que indican las partes de la celebración, el menú o el número de mesa y en la papelería funcionan los papeles envejecidos, los bordes dorados o desgastados, los tonos sepia y las combinaciones con encaje o tela.
Fotos y recuerdos
Un pequeño rincón con fotos en blanco y negro o en sepia, en marcos antiguos, permite homenajear a la familia y a los seres queridos que no pueden acompañaros.
Es un detalle emotivo que además queda precioso en las fotografías.
Coches clásicos para los novios
La llegada de los novios en un coche clásico, casi de coleccionista, sigue siendo uno de los grandes favoritos y protagoniza una parte importante del álbum de la boda y encaja con el resto de la ambientación.

Un catering con estilo vintage
La decoración y el menú deben ir de la mano y en una boda vintage, funcionan muy bien las mesas de dulces sobre muebles antiguos, los tarros y botes de cristal, los macarons, las tartas estilo naked cake y las bebidas servidas en dispensadores de cristal sobre cajas de madera.
Un buen catering para bodas adapta la presentación de cada plato a la estética elegida para que todo sea coherente, desde el aperitivo hasta el postre.
